Por segunda semana os traigo la sección del finde (aunque es cierto que la de éste va un con un ligero retraso…puta desgana) lo que ya es todo un logro teniendo en cuenta la dispersión mental que me es inherente; no es que tenga déficit de atención, es que muchas veces quiero atender a demasiadas cosas y otras no me apetece en absoluto atender a ninguna…

La de hoy es una de mis películas favoritas, así que será mejor que intente acabar pronto el post no sea que me emocione y corramos el riesgo de que esto se eternice.

A muchos cinéfilos les gusta Woody Allen (el de antes, no el fulano ese de los últimos años obsesionado con Scarlett Johansson), pero la mayor parte suelen decir que su obra maestra es “Annie Hall”…y yo no podría estar más EN DESACUERDO; me parece una película extremadamente sobrevalorada y que no le llega ni a la suela de los zapatos a muchas otras de su filmografía. Pero tampoco estamos aquí para encargarnos de hacer trizas “Annie Hall”…quizá de eso me encargue otro día.

Por mi parte, a mi me costaría elegir entre muchas, pero siendo fiel a mis gustos habituales seguramente me quedaría con esta. Se trata de un homenaje en forma de parodia surrealista a la profunda literatura rusa por medio de Boris, un ciudadano ruso incomprendido con una peculiar visión de su familia y el mundo, que es enviado a la guerra a pesar de su pereza, torpeza y cobardía y que salva su vida gracias a todas estas características. Vamos, un Woody Allen en todo su esplendor.

Además, todos aquellos que consideran el humor surrealista exhibido en series como “Los Simpson” o “Padre de familia” como una innovación y un hallazgo contemporáneos deberían ser obligados a verla cual lavado cerebral a lo “La naranja mecánica”, puesto que muchas de sus referencias  se encuentran aquí, y sobre todo el tono generalizado de las mismas, riéndose de todos y de prácticamente todo. Si es que tenemos la costumbre de pensar que el mundo nació el mismo día que nosotros, y para eso ya está la Iglesia Católica. Además, sólo dura 85 minutos, que se te pasan volando.

Así que poco más, os dejo ya con sus primeros minutos, que ya marcan el tono de la película, aunque os advierto que la cosa no hace más que mejorar. Buenas Noches, Londres.

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